Competimos siempre, la vida se vive a la carrera, como si ajustarse a las curvas (y todo el mundo sabe de qué hablo) estrujase el reloj y le arañara segundos para convertirlos en primeros. Yo iba deprisa, hasta que el semáforo se me adelantó. ¡Siempre dura tan poco lo verde…! Ni permitimos ni nos permitimos … Sigue leyendo Dios y la competencia
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