Algunas veces, el aire que impulso me deja sordo, se arruga, se encoge, se frunce hasta quedarse rancio. Y no se apagan las velas cuando soplo. Y aquel pastel, que parecía tan dulce, lo mastico muy amargo. Algunas veces, la noche no empieza con caricias, no rasga su velo con un susurro menor y el … Sigue leyendo La otra certeza
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