Una noche de plenilunio, cuando estaba todo tranquilo, te asomaste a mi ventana escuchando una sonata para princesa y búho. No sé si porque es caprichoso el azar, o porque sabías que yo quería conocerte, te enredaste de repente en la puerta del laberinto con un hilo invisible y entraste por el hueco imposible que … Sigue leyendo El hilo del laberinto
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