
{"id":9422,"date":"2024-12-17T03:00:00","date_gmt":"2024-12-17T02:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/instanteca.profepaco.es\/?p=9422"},"modified":"2025-06-02T15:45:05","modified_gmt":"2025-06-02T13:45:05","slug":"dama-negra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/instanteca.profepaco.es\/?p=9422","title":{"rendered":"Dama negra"},"content":{"rendered":"<p>Esboz\u00f3 una sonrisa de triunfo cuando mir\u00f3 a los ojos del rey blanco y contempl\u00f3 en ellos el resplandor del miedo. Gir\u00f3 la cabeza hacia la torre que cubr\u00eda el ataque indefendible que hab\u00eda urdido con destreza su jugador. Al fondo, en su lado del tablero, aguardaba su amado rey, flanqueado por las piezas mayores. Aunque el frenes\u00ed del asalto no le hab\u00eda dado oportunidad para el enroque, como acostumbraba a hacer en partidas m\u00e1s reposadas, parec\u00eda estar a buen recaudo entre sus tropas.<\/p>\n<p> Todo se hab\u00eda desencadenado con inesperada violencia, cuando presionaban el lado de rey blanco atacando su alaz\u00e1n de guardia. Las blancas descuidaron su defensa y ella, curtida en mil batallas, no desaprovech\u00f3 el error, encontr\u00f3 el resquicio y captur\u00f3 la casilla clave en el momento exacto.<\/p>\n<p> Su victoria estaba a un paso. S\u00f3lo ten\u00eda que desembarazarse de aquel est\u00fapido pe\u00f3n, que aguardaba su destino irremediable de ser retirado del tablero en la siguiente jugada con una serenidad impropia de un plebeyo. Siempre odi\u00f3 esas demostraciones de entereza, ese abandono inconsciente a las manos del azar de aquellos seres creados, como ella misma, para el holocausto incruento de las partidas.<\/p>\n<p> Un relincho conocido derriti\u00f3 su mueca pensativa y le hizo girar la cabeza con preocupaci\u00f3n. Una torre blanca hab\u00eda irrumpido entre sus l\u00edneas desbancando el caballo que hac\u00eda las veces de parapeto. Pens\u00f3 que era un jaque desesperado que s\u00f3lo pretend\u00eda retrasar su movimiento final, una estratagema suicida de un ej\u00e9rcito entregado a la derrota inminente. No se inmut\u00f3, cuando la caballer\u00eda deshizo el entuerto sin encontrar resistencia.<\/p>\n<p> Pero lo que ocurri\u00f3 despu\u00e9s, a\u00fan no puede creerlo. Jaques sucesivos, sacrificios encadenados milim\u00e9tricamente fueron obligando al rey negro a tomar posiciones cada vez m\u00e1s desfavorables y expuestas. Ella, en el otro extremo del tablero, impotente ante los acontecimientos, se sent\u00eda inquieta porque, con el mate al alcance de sus manos, su sed de gloria le apretaba la garganta. Le apremiaba la necesidad de celebrar la victoria en brazos de su amado, all\u00e1 despu\u00e9s, en la caja, y el empecinamiento de las blancas no hac\u00eda m\u00e1s que retrasar su anhelado premio.<\/p>\n<p> Cuando, cuatro jugadas despu\u00e9s, cay\u00f3 su rey a los pies de la reina blanca, tambale\u00e1ndose de furia y herida con los celos del mate, ella llor\u00f3 la sangre y la rabia contenida; llor\u00f3 su esfuerzo robado y su sue\u00f1o roto en mil pedazos. Llor\u00f3 su desconsuelo y sinti\u00f3 en sus propias carnes de marfil tallado \u0097\u00a1qu\u00e9 despiadada maestra es la derrota!\u0097 que un buen ataque no es siempre la mejor defensa, que dentro siempre hay algo m\u00e1s que lo que asoma, que el coraz\u00f3n puede mucho m\u00e1s que la cabeza.<\/p>\n<p> Y que en el ajedrez del coraz\u00f3n, como en el de la vida, las cosas nunca acaban como empiezan y siempre te sorprenden cuando terminan.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esboz\u00f3 una sonrisa de triunfo cuando mir\u00f3 a los ojos del rey blanco y contempl\u00f3 en ellos el resplandor del miedo. Gir\u00f3 la cabeza hacia la torre que cubr\u00eda el ataque indefendible que hab\u00eda urdido con destreza su jugador. Al fondo, en su lado del tablero, aguardaba su amado rey, flanqueado por las piezas mayores. 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