
{"id":9395,"date":"2025-01-13T03:00:00","date_gmt":"2025-01-13T02:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/instanteca.profepaco.es\/?p=9395"},"modified":"2025-06-02T15:45:03","modified_gmt":"2025-06-02T13:45:03","slug":"naipes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/instanteca.profepaco.es\/?p=9395","title":{"rendered":"Naipes"},"content":{"rendered":"<p>Con tan s\u00f3lo cincuenta y dos cartas, tal vez cuarenta, urde el azar el juego de la vida. Se entremezclan, se cruzan, se reparten y uno se descubre abocado a meditar el discurso que env\u00edan las circunstancias. Cincuenta y dos hojas, una por semana, en un mismo libro que siempre es diferente, siempre desconocido, a\u00fan cuando lo compongan las mismas perpetuas palabras.<\/p>\n<p> Me gustan los naipes con sus dorsos indistinguibles. La suavidad del mazo resbalando cartas en abanico y pleg\u00e1ndose sobre s\u00ed mismo al son de cremallera. O cuando se abren hueco unas cartas sobre otras apretando enseguida el espacio que las separaba para volver a bailar con el eco de la suerte. Tambi\u00e9n me atrae su desorden arisco de filos cuando se amontonan sin arbitrio y las caricias que roban del tapete antes de guarecerse en mis manos.<\/p>\n<p> Mientras estuvimos t\u00fa y yo jugando, el azar se hizo esquivo compa\u00f1ero si la destreza no lo llevaba de la mano, y \u00e9sta, sin aquel, se quedaba en t\u00e9cnica hueca de dedos desasosegados en el tapete.<\/p>\n<p> Cuando nos decidimos a contar los puntos, la rosa del \u00e9xito nos mostr\u00f3 sus mil espinas y se deshoj\u00f3 en bazas peque\u00f1itas, imperceptibles y menudas, abrigadas con coincidencias extraordinarias e imprevistas. La suerte, como la felicidad, cambio catorce veces de rumbo sin motivo ni ley para ense\u00f1arnos que nunca le gusta aparecer sola, sino abrazada con fuerza a la de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p> S\u00f3lo se puede ganar si alguien, en una esquina, da su brazo a torcer y se abandona a su suerte perdida. Y aunque nunca deseamos derrota \u0097extra\u00f1o juego este de la vida, en el que no se sabe nunca qui\u00e9n juega contigo ni por qu\u00e9\u0097, a veces, preferimos no ganar y dar otra vuelta en la t\u00f3mbola de los naipes esperando que la victoria traiga una cesta m\u00e1s llena. Una cacer\u00eda de sombras, un ardid peligroso que disfraza la soberbia de quien cree poder vencer al destino o la desesperaci\u00f3n que quien todo lo tiene perdido.<\/p>\n<p> Cuando acordamos que todo hab\u00eda acabado, ya hac\u00eda mucho que el juego estaba detenido. Pusimos nuestras cartas sobre la mesa y nos dimos cuenta de que ninguno las ense\u00f1a todas, porque nadie conoce nunca todas las cartas con las que juega. Y qued\u00f3 bien patente, una verdad tan incre\u00edble como conocida, que al final los dos perderemos hasta que no encontremos con qui\u00e9n empezar una nueva partida.<\/p>\n<p> Me gusta jugar con las cartas, su misterio, su devenir, jugar sin miedo las bazas y entretener con ellas la vida. Esa misma vida que nos juega, \u0097naipe yo, t\u00fa naipesa\u0097, baraj\u00e1ndonos sin piedad hacia el sendero angosto de la soledad y la tristeza. Me gusta jugar a los naipes y resistir todas las maniobras del azar, aunque todav\u00eda no he podido descifrar cuando es que perder y ganar ponen en mi camino un llanto o una recompensa.<\/p>\n<p> A\u00fan as\u00ed \u0097o precisamente por eso mismo\u0097, quiero seguir jugando siempre. Pero ahora es tu turno. Espero impaciente&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con tan s\u00f3lo cincuenta y dos cartas, tal vez cuarenta, urde el azar el juego de la vida. Se entremezclan, se cruzan, se reparten y uno se descubre abocado a meditar el discurso que env\u00edan las circunstancias. Cincuenta y dos hojas, una por semana, en un mismo libro que siempre es diferente, siempre desconocido, a\u00fan [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":9773,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[658],"tags":[],"class_list":["post-9395","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-despertar","post-preview"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/instanteca.profepaco.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9395","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/instanteca.profepaco.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/instanteca.profepaco.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/instanteca.profepaco.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/instanteca.profepaco.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=9395"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/instanteca.profepaco.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9395\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9917,"href":"https:\/\/instanteca.profepaco.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9395\/revisions\/9917"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/instanteca.profepaco.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/9773"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/instanteca.profepaco.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=9395"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/instanteca.profepaco.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=9395"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/instanteca.profepaco.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=9395"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}