
{"id":9380,"date":"2025-01-28T03:00:00","date_gmt":"2025-01-28T02:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/instanteca.profepaco.es\/?p=9380"},"modified":"2025-06-02T15:45:03","modified_gmt":"2025-06-02T13:45:03","slug":"trastero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/instanteca.profepaco.es\/?p=9380","title":{"rendered":"Trastero"},"content":{"rendered":"<p>Nubes blancuzcas, hiladas en finas hebras, entrecruzaban la tarde sobre las agujas del reloj, tejiendo una sombra tibia de melancol\u00eda que apaciguaba el calor de mayo. Llegaban con la brisa de paso alegre y entreten\u00edan al sol en tanto le tocaba volver a su guarida enterrada. Me fij\u00e9 con esmero en el paisaje alt\u00edsimo sobre mi cabeza. Para acabar pensando que, cuando se est\u00e1 en el fondo del abismo, s\u00f3lo se puede escapar hacia el horizonte curvo de la certeza.<\/p>\n<p> Me ceg\u00f3 el resplandor de una oscuridad mortecina, como bienvenida solemne, cuando cruc\u00e9 el umbral de la estancia. Quietas estaban las cajas, ignorantes de mi presencia, aletargando el silencio que las envolv\u00eda, all\u00e1, sobre los estantes de verde empolvado. Guardianas cansadas de porte arrogante; vigilando inm\u00f3viles el tiempo adormilado que amparan, dispuesto siempre a saltar hacia el presente a la primera se\u00f1al de alarma.<\/p>\n<p> \u00ab\u00a1No toques nada!\u00bb, me dec\u00eda la voz de un Aladino imaginario que buscaba conmigo entre las cajas, cuando contemplaba el orden de las cosas y no encontraba en ellas otro criterio que el de la desgana. Examin\u00e9 los letreros garabateados con tinta vieja y temblorosa sobre los laterales visibles de los cartones, sin apreciar ninguna se\u00f1al comprensible que me diera el norte de mis c\u00e1balas. \u00abBienvenido al para\u00edso del ensayo-error\u00bb pens\u00e9, cabizbajeando los hombros en S\u00ed bemol.<\/p>\n<p> Brillaron en un desfile de instantes olvidados, todos los recuerdos liberados de las cajas que, ennegreci\u00e9ndome las manos y destil\u00e1ndome nostalgia por todos los poros, fui desempolvando en la b\u00fasqueda. Infancias propias y ajenas, tesoros antiguos, tal vez juguetes rotos, volvieron a la luz del ahora, tamizados por la distancia emotiva y el desgaste rotundo del \u00edmpetu de mi vida. Un collar de alhajas, engarzado a medias entre a\u00f1oranzas y abandonos, que se fue perfilando sobre la penumbra vespertina, que entraba ya sin tapujos hasta el fondo de la sala.<\/p>\n<p> No me empeque\u00f1eci\u00f3 el coraz\u00f3n la negrura del cielo, rota en el centro por el candil redondo de la luna, que visti\u00f3 de noche el exterior, sino el gru\u00f1ido de los goznes de la puerta que encerraba la barah\u00fanda de polvo y reminiscencias que se quedaba a mis espaldas. Porque me di cuenta de lo leve que es la diferencia entre olvidar y recordar sin gana. Porque sabemos que es un tr\u00e1nsito inexplicable y muy doloroso, el que convierte en trastos viejos lo que antes nos parecieron tesoros.<\/p>\n<p> Todos tenemos un s\u00f3tano, un desv\u00e1n, en donde apilamos sin orden las filas innumerables de nuestro ejercito mudo de estorbos. Todos llevamos uno a cuestas, siempre lleno. Ahora quisiera saber en el trastero de qui\u00e9n tiembla empolvado mi recuerdo, \u0097quiero decir, mi olvido\u0097, esperando sin fin a que unas manos serenas, una tarde gris de primavera, le levanten el castigo.<\/p>\n<p> Con el \u00faltimo cacharro rescatado de la estanter\u00eda, subiendo las escaleras del patio que terminan bajo el celindo florecido y oloroso, con la noche palpitando en las esquinas, mi \u00faltimo escal\u00f3n fue el desconsuelo de recordar tus ojos cuando te enredabas en mi pelo y me llamabas, en voz baja, \u00abmi tesoro\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nubes blancuzcas, hiladas en finas hebras, entrecruzaban la tarde sobre las agujas del reloj, tejiendo una sombra tibia de melancol\u00eda que apaciguaba el calor de mayo. Llegaban con la brisa de paso alegre y entreten\u00edan al sol en tanto le tocaba volver a su guarida enterrada. 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