
{"id":9367,"date":"2025-02-10T03:00:00","date_gmt":"2025-02-10T02:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/instanteca.profepaco.es\/?p=9367"},"modified":"2025-06-02T15:45:02","modified_gmt":"2025-06-02T13:45:02","slug":"semaforo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/instanteca.profepaco.es\/?p=9367","title":{"rendered":"Sem\u00e1foro"},"content":{"rendered":"<p>Rondar\u00eda la veintena, aunque un casco integral con su correspondiente visera imped\u00eda ver su rostro. Par\u00f3 el ciclomotor justo delante del sem\u00e1foro que acababa de transmutarse a rojo desde amarillo. Era un d\u00eda extra\u00f1o para la \u00e9poca, habituados ya al calor sofocante de los \u00faltimos coletazos de una primavera escueta, pues, gris el cielo, dejaba resbalar desde las nubes, t\u00edmidas gotas de agua apenas perceptibles para los viandantes, que eran muchos en aquella calle principal.<\/p>\n<p> Sin embargo, para ir en moto, era un d\u00eda verdaderamente molesto. Se aplastaban cansinamente las gotas sobre la visera, empa\u00f1ando la visi\u00f3n ya reducida por el angosto hueco en el que iba pertrecha. Adem\u00e1s, el atropello de gotas a cierta velocidad empapaba graciosamente la parte delantera de su vestimenta, ya casi veraniega, en tanto que la espalda permanec\u00eda seca e impoluta.<\/p>\n<p> Levant\u00f3 la visera, un poco para limpiarla y otro poco para degustar con calma ese olor intenso a tierra reci\u00e9n mojada que se extend\u00eda incluso hasta el mismo centro de la ciudad. Peatones cruzaban y paseaban, r\u00e1pidos, lentos, seguros, solitarios o despistados, en todas direcciones, sin terminar de decidirse por abrir los paraguas.<\/p>\n<p> Descans\u00f3 la vista sobre las luces rojas y verdes que daban y quitaban preferencias, hasta que le llam\u00f3 la atenci\u00f3n una par de muchachas que paseaban jugueteando por el mismo borde de la calzada hacia su posici\u00f3n. Las sigui\u00f3 con la vista desde dentro de la estrechez sofocante del casco y se embeles\u00f3 contemplando sus rostros hermosos, sus sonrisas radiantes y aquellas siluetas evocadoras que la ropa informal tiene la virtud de resaltar sin sobresaltos.<\/p>\n<p> Parpade\u00f3 el hombrecillo verde, avisando de la inminencia de la llegada del tiempo de los motores, cuando en un gesto sorpresivo y tierno, la chica que caminaba por el costado m\u00e1s cercano a \u00e9l, morena y de ojos profundos, y apenas a un brazo de distancia, hizo un moh\u00edn, gui\u00f1\u00f3 un ojo y envi\u00f3, desde dos de sus dedos apostados en el centro de los labios, un suave beso sonoro hacia la mirada atenta del motorista.<\/p>\n<p> Tal vez por ese ataque de impaciencia tan com\u00fan en los conductores detenidos, aunque m\u00e1s probablemente por el sonrojo, la timidez y la sorpresa que aquel gesto entra\u00f1able caus\u00f3, el motorista, mientras abr\u00eda el gas de su m\u00e1quina, se tambale\u00f3 hasta el mismo borde de la ca\u00edda, que s\u00f3lo pudo detener la patada al suelo que su pie izquierdo propin\u00f3 como un acto reflejo.<\/p>\n<p> Risas alegres fue lo \u00faltimo que oy\u00f3 antes de alejarse de aquel encuentro, aunque no se atrevi\u00f3 a volver la vista para comprobar esa dulce deformaci\u00f3n de los rostros, que imaginaba producida por la risa, en aquellas chicas desconocidas.<\/p>\n<p> Y aunque nadie pudo verlo, detr\u00e1s de la visera inici\u00f3 una sonrisa que le dur\u00f3 mucho, mucho tiempo. Quiz\u00e1, precisamente, la misma sonrisa que tiene en este instante; esta vez, escondido tras la pantalla y a los mandos de una m\u00e1quina con dos botones y una sola rueda.<\/p>\n<p> \u00bfSabes? A\u00fan ahora, veinte a\u00f1os despu\u00e9s, reconocer\u00eda tus labios y tus ojos en cualquier parte de un sue\u00f1o en el que te me aparecieras.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rondar\u00eda la veintena, aunque un casco integral con su correspondiente visera imped\u00eda ver su rostro. Par\u00f3 el ciclomotor justo delante del sem\u00e1foro que acababa de transmutarse a rojo desde amarillo. 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