
{"id":9324,"date":"2025-03-25T03:00:00","date_gmt":"2025-03-25T02:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/instanteca.profepaco.es\/?p=9324"},"modified":"2025-06-02T15:45:00","modified_gmt":"2025-06-02T13:45:00","slug":"cuento-tsuki-y-fukuro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/instanteca.profepaco.es\/?p=9324","title":{"rendered":"Cuento: Tsuki y Fukuro"},"content":{"rendered":"<p>\u00c9rase una vez un hada peque\u00f1a y sonriente, de gesto tranquilo y manos nerviosas, que viv\u00eda en una casita nueva, tan peque\u00f1a como ella, muy cerca de los confines del reino de las Hadas.<\/p>\n<p> Su dulce car\u00e1cter y su paciencia le facilitaban la relaci\u00f3n con el resto de habitantes, de entre los cuales, hab\u00eda muchos a los que pod\u00eda llamar amigos; aunque, ya se sabe que, serlo, seguramente, eran unos cuantos menos.<\/p>\n<p> Pasaba sus d\u00edas entretenida con el mundo que le hab\u00eda tocado vivir, y derrochaba su vitalidad, a diestro y siniestro, con todos aquellos que ten\u00edan la fortuna de coincidir con ella en alg\u00fan momento. Le gustaba el trato con los dem\u00e1s y se sent\u00eda a gusto entre sus vecinos de existencia. Y estos le demostraban su agrado sonriendo a su paso y llam\u00e1ndola por su nombre, Tsuki.<\/p>\n<p> Sin embargo, las noches, pasaban despacio en la soledad de su cuarto. Sin previo aviso, una tristeza extra\u00f1a que inundaba sus ojos y la acurrucaba sobre su cama, aparec\u00eda como por arte de magia. Y Tsuki daba vueltas a su cabeza, echando de menos a sus amigos, echando de menos la parte del mundo que se perd\u00eda, e incluso, a veces, ech\u00e1ndose de menos ella misma.<\/p>\n<p> Pero, cuando el sol volv\u00eda a brillar en lo alto y met\u00eda sus rayos amarillos por entre los cristales de la ventana, todas las sombras desaparec\u00edan y la vida se mostraba de nuevo sonriente y agradable como un caramelo de fresa.<\/p>\n<p> Fukuro era un duende rechoncho, de ojos peque\u00f1os, que escond\u00eda sus rasgos detr\u00e1s de los cristales, muchas veces grasientos, de unas gafas perennes e imprescindibles. Su cabello ralo hac\u00eda tiempo que hab\u00eda empezado a convertirse en hilos de plata, que se alborotaban a\u00fan m\u00e1s cuanto m\u00e1s largos se le iban haciendo.<\/p>\n<p> Viv\u00eda en otra aldea lejana. Pasaba por la vida de la mano de otros amigos, con la cabeza siempre ocupada en extra\u00f1os pensamientos, que, a \u00e9l, se le antojaban unas veces profundos, y otras divertidos.<\/p>\n<p> El azar le sorprendi\u00f3 un d\u00eda nublado, de esos en que parece que las nubes est\u00e1n averiadas y dejan caer min\u00fasculas gotas de agua que no consiguen llegar al suelo. Se dio cuenta de repente de aquel hada peque\u00f1a que, refugiada junto a \u00e9l bajo las ramas del mismo \u00e1rbol, le preguntaba con voz suave:<\/p>\n<p> \u2014No parece que llueva mucho, \u00bfverdad? Creo que voy a salir.<\/p>\n<p> El duende nunca pudo recordar si le contest\u00f3. En aquel instante s\u00f3lo era capaz de preguntarse de d\u00f3nde hab\u00eda salido esa criatura y c\u00f3mo no se hab\u00eda dado cuenta antes de que estuviera all\u00ed.<\/p>\n<p> Desde entonces coincidieron muchas veces bajo aquel mismo \u00e1rbol. Al principio, de nuevo, por casualidad. Pero conforme fue pasando el tiempo, una imperceptible llamada los reun\u00eda cada d\u00eda, misterios del azar, a la misma hora, en el mismo sitio, hasta que, casi sin darse cuenta, consiguieron sentirse amigos.<\/p>\n<p> Hablaron, sonrieron y contemplaron el mundo desde aquella esquina que ten\u00eda la virtud de hacer que ese mundo se detuviera unos instantes. O, al menos, eso parec\u00eda, aunque, como todos saben, la vida es un v\u00e9rtigo de ritmo inquebrantable que no tiene espera ni paciencia para tenerla.<\/p>\n<p> Tardaron poco en ense\u00f1arse lo que ya sab\u00edan. Algo m\u00e1s les cost\u00f3 desconocer todo lo que no sab\u00edan, porque, la gran aventura de la vida es aprender; pero s\u00f3lo el misterio de la curiosidad es el que dirige nuestros pasos y no siempre se acierta el camino que hay que tomar.<\/p>\n<p> No transcurri\u00f3 mucho tiempo, o quiz\u00e1 es que pas\u00f3 deprisa, cuando el consejo de las Hadas llam\u00f3 a Tsuki para encargarle una tarea que exig\u00eda que hiciera un largo viaje. Un viaje repleto de enigmas y aventura del que nunca se sabe cu\u00e1ndo se va a regresar ni a d\u00f3nde.<\/p>\n<p> Serenamente triste, el hada escribi\u00f3 en un trozo min\u00fasculo de papel un corto hechizo indescifrable, que ten\u00eda el poder de ahuecar el espacio y encoger el tiempo como un acorde\u00f3n. Y aunque Fukuro no sab\u00eda muy bien c\u00f3mo funcionaba, lo cogi\u00f3 con el mismo cuidado que se guarda en el bolsillo el hilo que se quiere atar en la entrada del laberinto.<\/p>\n<p> El tiempo hasta la partida fue un suspiro que acab\u00f3 en canci\u00f3n. Porque as\u00ed es como los seres m\u00e1gicos se desean suerte y buenos augurios, y alivian la nostalgia de lo que dejan atr\u00e1s. Tsuki se alej\u00f3, rumbo a su viaje, justo en el preciso instante en que su ausencia llegaba.<\/p>\n<p> Fukuro, delante de la ventana, como su amiga le hab\u00eda dicho que hiciera, pronunciaba por las noches el hechizo. Y aunque no siempre funcionaba, cuando lo hac\u00eda, dejaban de importar las veces que no surti\u00f3 efecto. Una voz en blanco y negro aparec\u00eda en la ventana, y, de nuevo, duende y hada, se sent\u00edan amigos mirando el mundo en la esquina bajo el \u00e1rbol, mientras el tiempo parec\u00eda retroceder.<\/p>\n<p> Magia es la \u00fanica palabra que significa lo mismo para todos los que la pronuncian. Y magia fue lo que se ense\u00f1aron. Ella aprendi\u00f3 de la magia de los cuentos y \u00e9l, m\u00e1s torpe y menos cuerdo, acab\u00f3 entendiendo las palabras incompletas que se escriben en los sortilegios.<\/p>\n<p> Al final, el tiempo lo borra todo. Tsuki y Fukuro acabaron olvid\u00e1ndose, porque el olvido es el final perfecto para los seres que habitan la memoria. Pero nunca es completo el olvido y ellos llevaron siempre prendida la llama de la magia que les visit\u00f3.<\/p>\n<p> Aqu\u00ed acaba y comienza de nuevo esta historia. As\u00ed que no te vayas a\u00fan, no tengas prisa. Antes de irte, prep\u00e1rame tu hechizo de palabras incompletas y l\u00e9emelo cada noche hasta que me lo sepa de memoria. Prometo ser torpe y, tal vez, con suerte, no terminar nunca de aprend\u00e9rmelo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00c9rase una vez un hada peque\u00f1a y sonriente, de gesto tranquilo y manos nerviosas, que viv\u00eda en una casita nueva, tan peque\u00f1a como ella, muy cerca de los confines del reino de las Hadas. 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