Ocaso

A la luz mortecina del pensamiento que me asalta por detrás de este ocaso silencioso, mi ojos convergen hacia tu espalda. Tu piel es blanca y en ella escribo —o mejor diría redacto— ternuras embebidas en las palmas de mis manos. Me giro para ver tus ojos, gravitando a tu alrededor como un planeta que … Sigue leyendo Ocaso