Cuando abro la puerta, al regreso de una jornada monótona y cansina, las paredes del recibidor parecen apartarse, dejar paso, alegrarse de la visita. El silencio sale al encuentro y me recoge los trozos descosidos del alma con una extraña placidez amable. Converso con los muebles en un idioma aprendido de miradas solitarias y la … Sigue leyendo Casa vacía
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